No es tarea fácil elegir figuras que puedan dar cuenta del desarrollo histórico y las diversas expresiones musicales contenidas dentro del Jazz. Es imposible además, recapitular más de un siglo de creaciones e innovaciones artísticas (porque el Jazz trasciende a las fronteras de la música) en una breve reseña sobre músicos destacados. Aun así, no queremos dejar a un lado las ganas de ofrecer un sencillo homenaje a aquellos personajes que con su creatividad y dedicación, hicieron del Jazz una de las expresiones artísticas más importantes del siglo XX. Presentamos entonces, una lista muy subjetiva de los que son en nuestro criterio, pilares fundamentales para conocer y comprender el desarrollo de algunas de las corrientes más importantes dentro del Jazz:

Louis Armstrong

Louis Armstrong

Quizá es el rostro asociado al jazz más reconocido popularmente. Un personaje auténtico por donde se le mire: Tono de voz único, gran figura del espectáculo, hombre carismático y ante todo, un virtuoso cornetista, trompetista y director de orquesta, figura clave y pieza fundamental para el desarrollo y difusión del jazz en diferentes momentos. Oriundo de uno de los barrios más pobres de New Orleans, la creatividad y calidad interpretativa de Louis Armstrong le permitieron incursionar desde muy joven en orquestas destacadas de los años veinte como la Creole Jazz Band de King Oliver y en las bandas acompañantes de grandes personalidades del blues de la época como la cantante Bessie Smith. Pronto, la originalidad del joven trompetista le permitiría conformar su propia banda conocida como los Hot Five y posteriormente los Hot Seven con quienes realizaría diferentes grabaciones importantísimas para el desarrollo histórico del jazz, cabe destacar entre ellas a Heebie Jeebies y Melancholy Blues. Puede decirse que su carrera fue exitosa hasta el día de su muerte, su influencia en el desarrollo del jazz fue determinante al ser uno de los pioneros en la introducción del improvisador en el jazz, característica fundamental en el sonido de sus diferentes estilos.

Duke Ellington

Duke Ellington

La orquesta que dirigiera el norteamericano Edward Kennedy Ellington, si bien no es la única responsable en la consolidación del sonido del jazz de la década de los veinte y los treinta, si es una de las primeras en lograr una amplia acogida popular entre el público norteamericano e internacional. Haciendo justicia a la importancia histórica de bandas como la Original Dixieland Jass Band o la orquesta de King Oliver en la consolidación y en particular, la difusión del Jazz, no puede negarse que Ellington fue uno de los personajes que mayor éxito logró en sacar al jazz de su estado de clandestinidad y llevarlo tanto a los oídos de quienes visitaban los grandes salones del Harlem neoyorquino (el Cotton Club por ejemplo), como a los oídos de quienes habitaban más allá del Atlántico (cosa que materializó con sus exitosas giras a Europa durante la época de la gran depresión). Duke, como le apodaban cariñosamente sus amigos por su procedencia burguesa y su estilizado modo de ser, supo innovar tanto en la forma de conducir una orquesta (pues lo hacía desde el piano y no desde la batuta como se acostumbraba), como en la manera de componer, pues siempre procuró otorgar un mayor protagonismo al solista. Además de ser escuela para importantes músicos de la escena, ha dejado para la historia composiciones e interpretaciones como las célebres In a sentimental mood, in the mood, caravan y perdido (estas dos últimas, composiciones del trombonista puertorriqueño Juan Tizol).

la historia interpretaciones muy famosas como what a wonderful world, Hello Dolly o su versión (quizá la más conocida) de La vie en rose.

Dizzy Gillpespie

Dizzy Gillpespie

Después de la incursión en la escena de personajes como Charlie Parker, el pianista Bud Powell y el virtuoso trompetista Dizzy Gillepie, el sonido del jazz se transformaría notablemente para configurar el escenario de las distintas expresiones que se conocerían como el jazz moderno. John Birks Gillespie un joven y creativo trompetista proveniente de Carolina del Sur, sería uno de los artífices de la corriente conocida como bebop, un estilo de jazz con tempos más acelerados a los del swing, temas disonantes, una ejecución más amplia de solos y caracterizado por la independencia entre los músicos de la sección armónica. El bebop no sólo acuñaría el camino por donde habrían de transitar numerosas innovaciones musicales en el mundo del jazz, sino que también incluiría un trasfondo social y político que buscaba reivindicar los valores de la música y la sociedad negra norteamericana, alejándolos un poco de las pretensiones comerciales que imperaban en la época. Dicho de otro modo, el bebop pretendía ser música auténticamente negra, una voz activa en la denuncia del racismo y las condiciones de vida de los marginados de mediados del siglo XX. Sin embargo, la importancia de Dizzy Gillespie no sólo se limita a su participación en el movimiento bebop; también fue una figura clave en la introducción de los ritmos afro-cubanos en el jazz, interés que pudo materializar con la colaboración de su amigo Mario Bauzá y la participación en su banda del reconocido percusionista cubano Chano Pozo. De dicha participación surgieron importantes standars del jazz como Manteca, Tin Tin Deo y Cubana Be – Cubana Bop. Dentro de su obra en el bebop cabe destacar a Salt Penauts, Groovin’ High y su versión de All the things you are.

Charlie Parker

Charlie Parker

A finales de la década de los setenta, un movimiento de jóvenes decepcionados e inconformes, por lo general asociados a la escena del punk británico, adoptaron como modelo de vida una frase que hizo parte de la película Knock On Any Door y que pocos años después de la cinta, haría popular James Dean: “Vive rápido, muere joven…” Casi que treinta años antes del no futuro, se consagraba como uno de los máximos innovadores del jazz y uno de los músicos más importantes del siglo XX el virtuoso saxofonista Charles Christopher Parker Jr. Bird, como le apodaban sus conocidos, seguramente no pretendía ser una personalidad auténtica del no futuro (tal vez ni cumpla con los requisitos), pero aun así, representa toda la esencia de lo que es una vida rápida, trágica, agitada y con un legado excepcional. Antes de su prematura muerte ocurrida en 1955 a los 34 años de edad, Charlie Parker transformó radicalmente la forma de improvisar en el jazz, contribuyó a la consolidación del movimiento bebop y se convirtió en un referente obligado para cualquier aprendiz o interesado en el saxofón alto. Proveniente de Kansas City, llegó a New York en 1939 en busca de poder exponer su talento en la excitante vida de los clubes del Harlem; luego de muchos trabajos duros y colaboraciones con otros músicos, ingresó en 1942 a la banda de Earl Hines donde conocería a quien sería su amigo y colega en la formación y consagración del bebob: Dizzy Gillepie. Los aportes hechos a la música por esa dupla bendita a partir de 1945, se registraron para el sello Savoy donde cabe destacar algunas obras que ya hemos mencionado como “Groovin’ High”, “All the things you are”, “Leap Frog”, entre otras. Si bien la amistad entre Diz & Bird perduraría hasta la muerte de Charlie, su colaboración profesional se vería interrumpida a finales de los años cuarenta debido a los problemas de Parker con las drogas y todos los comportamientos que de ello provenían. A principios de los cincuenta, Bird forma su quinteto con la participación de futuras figuras estelares como Miles Davis y Max Roach; a pesar de una vida que cada vez se hacía más difícil, el saxofón de Charlie Parker nunca dejó de sonar y de esta etapa surgen para la historia magníficas interpretaciones como: A Night in Tunisia, Ornithology, Bebop, Cool Blues, Don’t blame me, Bird of Paradise, entre otras.

Thelonious Monk

Thelonious Monk

Si bien hay que hacer justicia a muchos músicos de la escena del jazz de los cuarenta y cincuenta por su creatividad y virtuosismo, no hay un personaje más único en su especie y que posea un genio creativo tan particular como el pianista Thelonious Sphere Monk. Este pianista nacido en Rocky Mount (Carolina del Norte) sería otra de las figuras centrales en la formación y puesta en escena del movimiento bebop, así como en las corrientes posteriores del hardbop y el jazz modal. De formación prácticamente autodidacta (pues no fueron muchas las lecciones que recibió), desarrolló una técnica muy particular que dada su efectividad, estamos seguros que ningún purista del piano se atrevería a criticar. Durante sus primeros años de arte, a pesar de que la carrera de Thelonious empezaría a la par de sus colegas del bebop, no alcanzaría el reconocimiento que merecía sino hasta finales de la década de los cincuenta lastimosamente, hecho paradójico, pues muchas de las que se consideran sus mejores obras son producto de su periodo en la Blue Note entre 1947 y 1951; se cree que esto tuvo que ver con la concentración de la crítica en el modelo pianístico de Bud Powell para el bebop de la época. Ahora bien, como muchas circunstancias curiosas de la vida, dicho personaje y Monk eran muy amigos, un día del año 1951 ambos fueron sorprendidos por la policía y fichados por posesión de marihuana, lo que significó para Monk su retiro de los escenarios en New York tras la cancelación de su licencia; fue un periodo difícil para él, atravesando crisis económicas constantes y tocando por muy poco en clubes fuera de New York donde quizá su talento no recibía los elogios de los cuales era digno acreedor. En 1954 conocería a su ángel guardián, la baronesa del jazz Kathleen Annie Pannonica Rothchild de Koenigswater, descendiente de una poderosa dinastía financiera de Europa quien tomaría distancia de una vida refinada y llena de lujos para apoyar artistas de jazz. La vida de la baronesa es toda una aventura, esperamos algún día hacerle justicia y ofrecerle en esta página algunos honores. De momento, sólo diremos que gracias a ella, la carrera de Thelonious nuevamente emergió para llegar cada vez más lejos; en 1957 recupera su licencia retornando con mucha fuerza a la escena de los clubes donde empezaría a ganar por fin el prestigio que merecía como uno de los grandes del jazz. Durante los años cincuenta y sesenta realizó importantes grabaciones para los sellos Prestige, Columbia y Riverside donde se caracterizó por la constante experimentación y la composición de piezas muy elaboradas. Cabe destacar algunas obras como: Blue Monk, Round about midnight, Straight no Chaser, brilliant corners, Pannonica, Monk’s Dream, entre otras.

Alejandro Avila

Autor Invitado

Historiador, coleccionista y melómano.